PERIODONCIA:

GINGIVITIS Y PERIODONTITIS

¿Qué es la periodoncia?

La periodoncia es la especialidad de la Odontología que estudia la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades o anomalías que afectan a los tejidos que soportan los dientes. Las enfermedades de las encías son un grupo de patologías que afectan a los tejidos que rodean el diente o periodonto.

La enfermedad periodontal es la primera causa de pérdida dental en la población mundial a partir de los 35 años y afecta a aproximadamente al 90 por ciento de la misma. Las patologías periodontales más frecuentes son la  gingivitis y la periodontitis.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es la inflamación de la encía, reversible con tratamiento adecuado.

¿Cuáles son las señales de una encía enferma?

  • Aspecto rojizo y/o amoratado
  • Presencia de sangrado espontáneo o en el cepillado
  • Superficie lisa, brillante y edematosa (hinchada)
  • Halitosis (mal aliento)

Su tratamiento se basa en instrucciones de higiene oral y profilaxis profesional.

Caso 1

Caso 3

Caso 2

Caso 4

¿Qué es la periodontitis?

La periodontitis es la inflamación de los tejidos que rodean el diente y que puede provocar la pérdida dental.

¿Qué consecuencias tiene?

  • Inflamación con sangrado y posible supuración en las encías.
  • Retracción en la encía y sensación de que el diente es cada vez más largo por pérdida de los tejidos que le rodean.
  • Movilidad en los dientes por pérdida del hueso que los soporta.
  • Aparición de hipersensibilidad al frío y a otros alimentos diversos.

En este caso la complejidad del tratamiento variará según el grado de periodontitis (inicial, moderada, avanzada) y consistirá en:

  • Sesiones de raspado radicular (limpiar diente a diente por debajo de la encía para eliminar placa bacteriana y sarro).
  • Tratamiento farmacológico individualizado para cada paciente según su salud general y/o periodontal.
  • Cirugía periodontal para acceder al hueso para remodelarlo y/o regenerarlo.

Caso 1

Caso 2

Caso 3

Caso 4

A todos nuestros pacientes se les indica como cuidar sus dientes para evitar recidivas o nuevas enfermedades periodontales. Se programa un seguimiento individual para cada caso particular, que puede oscilar entre cada 4, 6 o 12 meses.

Es esencial la visita de mantenimiento periodontal en la que el profesional valorará la evolución y resultados del tratamiento, recordará al paciente las instrucciones de higiene oral y realizará profilaxis dental para eliminar placa bacteriana y sarro dental.

Preguntas frecuentes

  1. 1
    Diabetes y periodontitis

    El riesgo de padecer diabetes y la posibilidad de controlarla de manera satisfactoria están muy relacionados con la salud bucodental y, en particular, con la salud periodontal. Existe una evidencia científica y clínica que vincula la diabetes con las enfermedades de las encías, y viceversa: no sólo las personas con diabetes tienen más riesgo de sufrir periodontitis, sino que la periodontitis puede iniciar o aumentar la resistencia a la insulina de una manera similar a como lo hace la obesidad; de hecho, la presencia de problemas en las encías puede ayudar a identificar precozmente la presencia de esta enfermedad metabólica.

    Si padezco diabetes ¿qué debo saber sobre la salud de mis encías?

    • La salud de sus encías es fundamental para el buen control de su diabetes.
    • A su vez, el buen control de su diabetes es crucial para garantizar el éxito del tratamiento periodontal.
    • La diabetes aumenta la susceptibilidad a la acción de las bacterias que están en el origen de las patologías periodontales.
    • El diabético tiene tres veces más riesgo de padecer enfermedades en las encías y estas pueden requerir más tiempo para controlarse, lo que hace más probable la pérdida del hueso que soporta el diente.
    • La periodontitis es más severa con una diabetes mal controlada.
    • Las infecciones periodontales en el paciente diabético pueden provocar infecciones graves.

    La Sociedad Española de Diabetes recomienda:

    • Mantener los niveles de glucemia cercanos a la normalidad.
    • Autoexploración bucal con especial atención a la salud de las encías: sangrado, mal aliento, inflamación, absceso, movilidad dentaria.
    • Cepillar los dientes tres veces al día y mantener limpia cualquier tipo de prótesis dental.
    • Acudir al profesional dental dos veces al año para revisión y limpieza dental y, siempre que surja algún problema (en las encías, en los dientes o cualquier lesión que pueda estar relacionada con la prótesis dental).
    • Evitar el tabaco.
  2. 2
    Tabaco y enfermedad periodontal

    El daño que provoca el tabaco en la salud bucodental va más allá del conocido efecto de manchar los dientes y generar halitosis, su verdadera y mayor amenaza es silenciosa y no se ve.

    El tabaquismo está estrechamente relacionado con la enfermedad periodontal, provocando la pérdida de piezas dentales, y es, junto al alcohol, causante principal del cáncer oral; además, es uno de los factores responsables del fracaso de los implantes dentales.

    Los fumadores no solo padecen tres veces más riesgo de sufrir periodontitis sino que la enfermedad periodontal suele estar enmascarada en ellos al ser menos frecuente y patente uno de los principales signos de alarma que lleva a muchas personas a la consulta dental: el sangrado de las encías. En estos pacientes, las encías pueden parecer externamente como no inflamadas a pesar de estar enfermas, aunque es habitual una mayor formación de cálculo o sarro y la aparición de tinciones o manchas.

    La respuésta del fumador al tratamiento periodontal básico (raspado y alisado radicular) y avanzado (cirugía periodontal) es inferior a la del paciente no fumador. De hecho, la mayor parte de los pacientes que no responden adecuadamente a la terapia periodontal son fumadores.

  3. 3
    Hipersensibilidad dental

    Aproximadamente una de cada cuatro personas adultas padece hipersensibilidad dental.

    Es especialmente frecuente entre los adultos de 25-45 años, aunque puede presentarse a cualquier edad.

    Se caracteriza por un dolor agudo de corta duración como respuésta exagerada a estímulos táctiles, térmicos (frío,calor) o químicos (diferentes ácidos en comidas y bebidas).

    Algunas personas presentan un mayor riesgo de sufrir hipersensibilidad dental; entre ellas, las que cepillan vigorosamente sus dientes, aquellas con recesión gingival, las que se hallan en tratamiento periodontal o los individuos con problemas periodontales o exposiciones anormales de los cuellos de los dientes.

    Sencillas acciones pueden ayudar a evitar su aparición. Por ejemplo, la eliminación de productos de naturaleza ácida en la dieta, el uso de cepillos dentales con filamentos suaves y pastas dentífricas no abrasivas.

    Como opciones terapéuticas, desde hace muchos años se han empleado diferentes sustancias, introducidas en pastas dentales, geles, enjuagues y esprays. En general los tratamientos con más éxito son los que contienen sales de potasio, sobre todo nitrato potásico, en su composición.

  4. 4
    Enfermedades periodontales y salud general

    En los últimos años se ha realizado un gran esfuerzo científico, investigador y clínico para tratar de demostrar la fuerte vinculación bidireccional entre la salud bucal y la del resto del cuerpo.

    • Enfermedades cardiovasculares:
      • Cardiólogos y odontoestomatólogos coinciden en asegurar que las enfermedades que afectan a las encías (especialmente las infecciones periodontales) son un factor de riesgo para sufrir episodios coronarios, algunos tan graves como el infarto de miocardio.
      • En las enfermedades periodontales se libera en la sangre una gran cantidad de mediadores inflamatorios que pueden depositarse en diversos órganos del cuerpo humano. La presencia de determinados factores inflamatorios en las arterias coronarias es capaz de romper la placa de ateroma, obstruyendo la arteria y desencadenando el infarto.
      • Los patógenos bacterianos que proceden de la placa bacteriana situada en la parte inferior de la encía, así como la respuésta que generan, están directamente implicados en el desarrollo de la lesión ateroesclerótica y, con ello, con un aumento del riesgo de problemas vasculares.
      • Se estima que hasta un 35 % de los casos de endocarditis infecciosa están provocados por bacterias que proceden de la cavidad bucal, producto de la presencia de gingivitis, periodontitis o lesiones pulpares por caries.
    • Parto prematuro:
      • La presencia de algunos trastornos periodontales en la madre gestante puede provocar importantes consecuencias en la evolución del embarazo, en su plazo de término e, incluso, en el feto (bajo peso al nacer). Se ha estimado que las mujeres embarazadas con periodontitis podrían tener casi el doble de riesgo de sufrir un parto prematuro (antes de las 37 semanas).
      • Cuando existe una infección periodontal crónica se segregan una serie de sustancias muy similares a las que produce naturalmente el organismo de la mujer para provocar el parto, este hecho ayudaría a explicar esta relación entre enfermedad periodontal y parto prematuro.
      • Además, el embarazo favorece la incidencia y gravedad de la gingivitis (casi un 70 % de las mujeres embarazadas experimentan este trastorno durante el periodo de gestación), e influye negativamente en la progresión de la periodontitis
      • Por todo ello, como principal recomendación, los periodoncistas aconsejan a las mujeres en edad de embarazo y, más aún en las que tienen previsto tener un hijo, que extremen las medidas de prevención de la enfermedad periodontal. Sobre todo porque se ha comprobado que el tratamiento periodontal en la embarazada no se asocia con la aparición de ningún efecto adverso.
    • Artritis reumatoide:
      • La inflamación de las encías y la artritis reumatoide pueden guardar una estrecha relación. Diversas investigaciones revelan que la presencia de artritis reumatoide eleva el riesgo de sufrir periodontitis y, de hecho, los pacientes con esta enfermedad tienen una mayor prevalencia de periodontitis que aquellos sin artritis. Pero no solo eso, también se ha evidenciado que existe una relación directa entre la gravedad de la enfermedad periodontal y la severidad de la artritis.
      • Ambas tienen fases de remisión y exacerbación, en las dos se produce una destrucción ósea y se eleva el riesgo de sufrir una enfermedad vascular. El exceso de inflamación es también un rasgo característico de ambas enfermedades.
      • El proceso patológico similar entre la periodontitis y la artritis no parece casual: la manera en que se produce la destrucción, tanto de los tejidos que rodean el diente como de las articulaciones, es muy parecida, por lo que se especula que comparten mecanismos patogénicos comunes. Incluso se ha comprobado que algunas estrategias terapéuticas podrían beneficiar a ambas enfermedades.
      • Una buena salud periodontal es especialmente aconsejable en estos pacientes con artritis reumatoide.
    • Síndrome de Down:
      • Casi el 100 % de pacientes con Síndrome de Down han desarrollado periodontitis antes de los 30 años de edad.
      • La aparición de enfermedad periodontal se observa ya en niños pequeños, incluso con dientes de leche.
      • Los dientes que primero se afectan son los incisivos inferiores, de forma que estos suelen ser los primeros dientes que se pierden. Esta precoz aparición de problemas en las encías es debida a alteraciones en los leucocitos y en los linfocitos inherentes al síndrome, que les hacen más susceptibles a las infecciones bacterianas de la boca.
      • Es importante conseguir un cepillado dental correcto y, en muchas ocasiones, deberemos recurrir a cepillos eléctricos para lograr un buen control de la placa bacteriana.
    • Síndrome metabólico:
      • La OMS considera que una persona padece un Síndrome Metabólico cuando presenta al menos tres de los cinco criterios siguientes: glucemia elevada, presión arterial elevada, fracción HDL del colesterol disminuida, triglicéridos elevados y obesidad abdominal.
      • La proteína IL-17 ejerce un papel esencial en el mecanismo inflamatorio implicado en el desarrollo de la enfermedad periodontal: este mediador, que se activa cuando existe un exceso de grasa, actúa sobre determinadas proteínas óseas favoreciendo la pérdida del hueso que soporta el diente. A su vez, el tejido adiposo produce citocinas lo que hace que estos pacientes sean más propensos a experimentar condiciones inflamatorias.
      • Un estilo de vida saludable se basa en tres pilares igualmente importantes: práctica regular de ejercicio físico, alimentación equilibrada, y descanso emocional y físico reparadores. A estas pautas se le deben unir, indispensablemente, los cuidados bucodentales.
  5. 5
    Quimioterapia / radioterapia y salud bucal

    Por su parte, la radioterapia puede dañar directa y permanentemente el tejido de la boca, las glándulas salivares y el hueso. Los pacientes sometidos a esta terapia pueden desarrollar trastornos bucales tales como la mucositis, y es también más frecuente la aparición de caries múltiples y periodontitis. La disminución de secreción salival y la xerostomía o Síndrome de boca seca son los efectos más graves a largo plazo.

    ¿Qué hacer antes de la quimioterapia / radioterapia?
    Es fundamental acudir al dentista por lo menos un mes antes del inicio del tratamiento, lo que permite minimizar la aparición de complicaciones bucales y sistémicas. Junto con la realización de una historia médica minuciosa y una exhaustiva exploración bucodental clínica y radiográfica, se deberán tratar las infecciones bucodentales presentes y se aconseja la extracción de dientes con pronóstico cuestionable y dientes impactados; además, se recomienda eliminar prótesis removibles en mal estado y brackets de ortodoncia.

    ¿Qué hacer durante la quimioterapia / radioterapia?
    En lo posible, el tratamiento dental se debe posponer hasta el final del tratamiento oncológico.

    ¿Qué hacer una vez acabada la quimioterapia / radioterapia?
    Mantener con salud dientes y encías, y tratar los efectos secundarios bucales del cáncer a largo plazo. Se debe evitar el uso de prótesis completas o removibles hasta después de un año de finalizar el tratamiento oncológico y esperar dos años para colocar implantes si se ha recibido radioterapia. No se recomienda realizar ninguna intervención odontológica agresiva hasta pasados 6 meses desde la finalización de la quimioterapia o un año de la radioterapia.

  6. 6
    Embarazo y enfermedad periodontal

    La inflamación de las encías aumenta durante la gestación, y suele desaparecer habitualmente tras el parto, lo que se conoce como gingivitis gravídica.

    Aunque es muy frecuente, los estudios actuales muestran que menos del 1 % de las mujeres embarazadas manifiestan gingivitis si al iniciar la gestación tampoco existía.

    Por el contrario, si se padece gingivitis antes de iniciar el embarazo, ésta empeora en un 36 % de los casos.

    Las alteraciones en los niveles hormonales que se producen durante el embarazo afectan a los vasos sanguíneos de las encías, a las bacterias de la placa bacteriana y al sistema inmune local.

    Si la mujer embarazada padece gingivitis o periodontitis antes de la gestación, se incrementa el riesgo de parto prematuro entre 2.30 y 5.28, según los estudios.

    Una correcta higiene bucal es fundamental. La visita al dentista o al periodoncista antes y durante el embarazo permite prevenir, así como identificar y tratar los signos y síntomas de la gingivitis gravídica.

    Diferentes estudios han demostrado que los tratamientos periodontales previos al embarazo son beneficiosos para la salud de las encías de la madre y, si se realizan durante el embarazo, son seguros para el futuro recién nacido.

  7. 7
    Limpiar las prótesis sobre implantes

    El tratamiento con implantes dentales es una de las opciones más demandadas hoy en día para reponer de forma fija los dientes perdidos, mostrándose como una terapia eficaz y segura. Pero no está exenta de ciertas amenazas.

    Al contrario de lo que se asume popularmente, y de forma similar a lo que ocurre con los dientes, es necesario limpiarlos diariamente y de forma adecuada. Las correctas medidas higiénicas previenen las enfermedades periimplantarias, que se caracterizan por la presencia de inflamación y/o infección de los tejidos que rodean al implante, alteración que puede desembocar en su pérdida completa.

    En las últimas reuniones de expertos europeos en la prevención de enfermedades periimplantarias, se estimó que 22 de cada 100 personas sufrían infección de sus implantes dentales y que 43 de cada 100 experimentarían inflamación. El signo más importante que lo evidencia es el sangrado, paso previo a la infección.

    Ante este creciente problema de salud, la mejor opción pasa por la prevención.

  8. 8
    Periodontitis y enfermedad pulmonar obstructiva crónica

    La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una patología respiratoria poco reversible caracterizada por una limitación crónica y progresiva al flujo aéreo, asociada principalmente al humo del tabaco. Clínicamente detectamos dificultad respiratoria y, tos crónica, acompañada o no de expectoración.

    Nuevas evidencias confirman lo que ya se intuía hace años: una deficiente salud bucodental guarda una estrecha relación con la presencia o reactivación de algunas enfermedades respiratorias y, aumenta las posibilidades de aparición de patologías tales como neumonía, bronquitis o exacerbaciones de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

    Las infecciones respiratorias crónicas se asocian con una elevada morbilidad y mortalidad. En España existen más de dos millones de personas afectadas por EPOC, si bien el 73 % lo desconoce y no está diagnosticado ni tratado.

    En los últimos años se ha detectado un aumento en la incidencia de estas patologías y se ha relacionado con la presencia de microorganismos cuyo reservorio o punto de ubicación asienta en la cavidad bucal, punto desde el cual se propagan a otras partes del cuerpo. Diversos estudios clínicos sugieren un incremento del riesgo de neumonía y de bronquitis en los pacientes con mala salud bucodental.

    El papel del equipo odontológico en la prevención y manejo de las complicaciones respiratorias asociadas a la mala salud bucodental es importante ya que, para conseguir mejorar la calidad de vida de estos pacientes, precisamos de un buen tratamiento de sus encías. En concreto, deben reforzarse en el paciente de sus instrucciones de higiene oral, el control de las enfermedades provocadas por el empleo de diversos fármacos (caries, candidiasis) y las visitas de mantenimiento periodontal para prevenir futuras patologías bucodentales.

  9. 9
    Prevención del cáncer oral

    El cáncer oral es uno de los diez tipos de tumores más frecuentes en todo el mundo.
    Se diagnostican cerca de 300.000 casos nuevos al año y su mortalidad anual se aproxima a las 150.000 personas.
    Sin embargo, sencillas medidas preventivas pueden evitar su aparición o mitigar sus consecuencias.

    10 factores de riesgo para el cáncer oral
    • El tabaco, en cualquiera de sus formatos y presentaciones, es la causa más frecuente de cáncer oral. Los fumadores tienen de cinco a diez veces más posibilidades de desarrollar un cáncer oral y aumentan el riesgo según el número de cigarrillos consumidos al día y el tiempo de duración del hábito.
    • El riesgo de cáncer aumenta con el número de bebidas alcohólicas consumidas al día (se dobla el riesgo si el consumo supera la ingestión de 3-4 bebidas alcohólicas al día y es cinco veces más frecuente si se superan las cinco diarias).
    • La combinación de tabaco y alcohol multiplica el peligro: el riesgo de cáncer oral es 2-3 veces mayor en personas que fuman y beben alcohol que en aquellas que solo fuman o beben alcohol.
    • Los antecedentes personales de cáncer de cabeza y cuello aumentan el riesgo de cáncer oral.
    • Los malos hábitos dietéticos y de ejercicio: sobrepeso, vida sedentaria y deficiencias en la dieta pueden favorecer un mayor riesgo de cáncer oral.
    • Factores genéticos.
    • La infección por el virus del papiloma humano (VPH) aumenta el riesgo de cáncer de orofaringe (transmisión sexual).
    • Bajo nivel socioeconómico.
    • Trauma crónico en el revestimiento de la boca por dientes afilados, restauraciones deficientes y dentaduras postizas mal ajustadas (las dentaduras deben quitarse por la noche, lavarse y enjuagarse a diario).
    • La exposición a la luz ultravioleta por periodos largos de tiempo no solo aumenta las posibilidades de desarrollar un cáncer de piel, sino que también incrementa el riesgo de que aparezca un cáncer labial.

    7 factores protectores frente al cáncer oral
    • Cambiar de estilo de vida, practicando ejercicio regular.
    • Alimentarse de manera sana, potenciando el consumo de frutas y de verduras.
    • Abandonar el hábito tabáquico: dejar de fumar reduce al 50 % el riesgo de cáncer oral. •  A los veinte años de dejar de fumar, el riesgo de cáncer bucal es igual al que tiene cualquier fumador.
    • Limitar el consumo de alcohol: como mucho, consumir una bebida alcohólica al día.
    • Vacunarse contra el virus del papiloma humano.
    • Tener una buena higiene oral y sexual.
    • Limitar la exposición a la luz ultravioleta: evitar la exposición solar al mediodía, llevar sombrero y cremas protectoras solares y labiales.

Controversias frecuentes

  1. 1
    Tengo la boca sana ya que es normal que la encía sangre y no me duele nada.

    Una encía sana no debe sangrar. El sangrado es de los pocos signos que avisan de que una encía está enferma. Si aparece el dolor ya es signo inequívoco de la existencia de una patología más importante y laboriosa de tratar. Las enfermedades de la encía no suelen causar dolor y pueden pasar inadvertidas, detectándose habitualmente cuando se ha producido una pérdida ósea extensa e irrecuperable.

  2. 2
    El mal aliento está relacionado con problemas de estómago.

    La halitosis o mal aliento se origina en un 85-90% de las veces en la cavidad oral. El mal olor procede del metabolismo de las bacterias anaerobias que hay en la boca; estas son capaces de degradar proteínas procedentes de las propias células de nuestro organismo o de otras bacterias y de nuestra dieta, produciéndose compuestos sulfurados volátiles. Una higiene oral deficiente, especialmente entre los dientes, enfermedades en las encías como la gingivitis y la periodontitis, y la presencia excesiva de sustratos en la lengua son las causas más habituales de halitosis.

  3. 3
    ¿Qué debo hacer si tomo bifosfonatos y preciso de cirugía bucal?

    El empleo farmacológico de bifosfonatos es un tratamiento habitual para prevenir las fracturas óseas de origen osteoporótico. El porcentaje de complicaciones, sobre todo en el tratamiento implantológico, es muy bajo. La complicación más grave es la osteonecrosis o muerte de los elementos del hueso por falta de riego sanguíneo. Dado que esta circunstancia clínica es infrecuente, debemos tomar las precauciones establecidas ante el consumo de estos fármacos. Se recomienda la suspensión del bifosfonato unos meses antes de la intervención para colocar un implante y su continuación unos meses después, la prescripción de antibioticoterapia tras la misma y la adopción de medidas antisépticas locales que limiten la posibilidad de infección.

  4. 4
    ¿Lo que pasa en la boca se queda en la boca?

    Las consecuencias de la salud bucal no se restringen a la cavidad oral. En la boca existen millones de bacterias; la inflamación o infección crónica de las encías producida por estas bacterias tiene repercusiones a nivel general pasando al resto del organismo a través del torrente sanguíneo. Los pacientes con periodontitis tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, pulmonares o diabetes, y en los embarazos triplica el riesgo de sufrir partos prematuros.

  5. 5
    Los cepillos duros y los enjuagues fuertes limpian mejor.

    Mayoritariamente se acepta que los cepillos duros son más efectivos para eliminar la placa bacteriana y las manchas de los dientes, pero esto no es necesariamente cierto. En realidad, el cepillado con un cepillo de cerdas duras o el cepillado brusco o traumático producen desgaste en el esmalte y retracción en las encías, de manera que la raíz de la pieza dental queda expuesta. Se puede obtener un cepillado eficaz con cepillos de consistencia suave o media. Tampoco es del todo cierto que un enjuague bucal fuerte o con mucho alcohol sean indispensables para la salud de las encías; de hecho, los enjuagues con alto contenido en alcohol pueden producir sequedad de los tejidos orales al modificar la cantidad y calidad de la saliva.

  6. 6
    Lo que mejor me va son los palillos de dientes después de las comidas.

    El uso de palillos o mondadientes, que no estén específicamente diseñados para limpiar la placa bacteriana entre los dientes, no es aconsejable, ya que con él puede producirse lesión en el espacio entre los dientes ocupado por la papila, de forma que se infringe un trauma repetitivo que debe evitarse. La seda dental (si no hay espacio apenas entre los dientes) o el cepillo interproximal (en el caso que sí lo haya) son las opciones más recomendadas para sustituir definitivamente la función de los palillos. Eso sí, hay palillos dentales específicamente diseñados para la higiene interdental, con eficacia demostrada en el control de placa interdental y en la inflamación gingival.

  7. 7
    Si se tiene piorrea, se pierden todos los dientes.

    La enfermedad periodontal, conocida vulgarmente como piorrea, provoca la pérdida de hueso alrededor de los dientes. Sin el tratamiento adecuado, los dientes comienzan a moverse y se pierden, pero actualmente el tratamiento de la periodontitis es altamente eficaz y facilita el mantenimiento de los dientes durante toda la vida en la mayor parte de casos.

  8. 8
    El tabaco tan sólo mancha mis dientes.

    El tabaco es un factor de riesgo para sufrir una enfermedad periodontal. Los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir periodontitis y de que su enfermedad progrese más rápidamente y responda peor al tratamiento, puesto que provoca la pérdida de piezas dentales. Junto al alcohol, es el causante principal del cáncer oral: además, es uno de los principales agentes relacionado con el fracaso de implantes. También, el efecto de constricción de los vasos sanguíneos que produce el tabaco evita el sangrado gingival, lo que en los fumadores reduce la presencia de uno de los principales signos de alarma y, por tanto, el diagnóstico de las enfermedades periodontales se ve perjudicado.

  9. 9
    No puedo tener las encías enfermas… me cepillo tres veces al día.

    La eficacia de la lucha contra las enfermedades periodontales no está directa y únicamente ligada al tipo de cepillo ni al número de veces con que cepillamos nuestros dientes, sino que también depende del grado de motivación, el acceso a localizaciones difíciles, el tiempo empleado y a condicionantes genéticos y ambientales.

  10. 10
    No me hago limpiezas porque estropean el esmalte.

    Los más nuevos aparatos de profilaxis sónicos y ultrasónicos producen ondas vibratorias que rompen el cálculo dental de la superficie del diente sin afectar en absoluto el esmalte. Una limpieza dental o profilaxis profesional no daña el esmalte, al contrario, elimina la placa bacteriana y el cálculo adherido a la superficie dental.

  11. 11
    Con la edad es normal que se pierdan dientes.

    La pérdida dental no es inherente a la edad del paciente, es decir, no por el hecho de ser mayor o envejecer tenemos que estar desdentados. Si se realiza una higiene dental e interdental correcta y se acude al dentista con regularidad, probablemente podremos sonreír y comer a gusto aún en edades avanzadas.

  12. 12
    Cada embarazo, un diente.

    La sabiduría popular advierte que cada embarazo cuesta un diente. Pero si la mujer embarazada toma sencillas precauciones para su cuidado dental, esto no debería suceder. En realidad, la pérdida de dientes que se ha achacado al embarazo se debía a la presencia de caries que, obviamente, están ya presentes antes del embarazo. Es el sangrado de las encías lo que lleva a la mujer al dentista durante el embarazo y es entonces cuando se detectan las caries que ya estaban presentes, y lo que, en algunos casos, hace necesaria la extracción de los dientes afectados.

  13. 13
    El cepillo eléctrico estropea las encías y mis dientes.

    El uso inadecuado del cepillo eléctrico puede producir abrasión en los dientes y retracción en las encías, pero no como consecuencia directa del propio cepillo sino fundamentalmente de la técnica empleada, por el uso de pastas dentífricas abrasivas o por el tipo de cerdas (especialmente las duras). Una posición correcta durante un tiempo suficiente en cada diente optimiza el resultado.

  14. 14
    Estoy embarazada y me sangran las encías, ¿me puedo tratar?

    Durante el embarazo se puede y se debe tratar la enfermedad periodontal. El tratamiento periodontal no tiene efectos adversos ni en la madre ni en el feto; por el contrario, padecer periodontitis y no recibir tratamiento previo al embarazo triplica el riesgo de sufrir un parto prematuro. Es ideal que previamente al embarazo se realice una visita al dentista o periodoncista para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de las encías, lo que beneficiará a la madre y al feto.

  15. 15
    Los cepillos interdentales aumentan los espacios entre mis dientes.

    Los cepillos no logran eliminar la placa bacteriana en los espacios interproximales con la suficiente eficacia, de ahí la utilidad de los cepillos interproximales cuando los espacios entre dientes son amplios. Es importante usar un tamaño de cepillo interdental acorde con el espacio que va a cepillarse. El empleo adecuado de estos sistemas no aumenta los espacios; al contrario, va a permitir la eliminación de las bacterias de las superficies laterales en los dientes evitando la progresión de la enfermedad, la destrucción del hueso y, por tanto, el aumento de dichos espacios.

Errores en el cepillado manual

  1. 1
    No elegir el cepillo dental adecuado para tu boca.

    A pesar de que a día de hoy existe una amplia variedad de cepillos dentales en el mercado, es importante saber elegir el modelo que mejor se ajuste a nuestra situación y se adapte al tamaño de nuestra boca, independientemente de que el cepillo sea manual o eléctrico. Se recomiendan cepillos con cabezal más pequeño, puesto que nos ayudan a limpiar zonas de difícil acceso, como los molares.

  2. 2
    Cepillarse con demasiada fuerza.

    Un cepillado vigoroso puede ser perjudicial para el esmalte de tus dientes y tus encías. Se puede abrasionar el esmalte y desgastar y retraer la encía del cuello del diente, hasta llegar a mostrar su raíz y dotar de hipersensibilidad esta zona. No se realiza una mejor limpieza por utilizar más fuerza, si no por aplicar una mejor técnica de cepillado.

  3. 3
    Utilizar un cepillo de cerdas demasiado duras.

    Se recomiendan cepillos de cerdas de dureza blanda o media, nunca duras y rígidas ya que pueden erosionar el esmalte, irritar las encías y causar recesión.

  4. 4
    No cepillarse con la frecuencia y el tiempo necesarios para eliminar de forma correcta la placa bacteriana dental.

    Debemos cepillarnos 2-3 veces al día (no más de tres) durante 2-3 minutos, que es el tiempo suficiente para limpiar todos los dientes. Cada cuarto de la boca debe cepillarse unos treinta segundos (total, toda la boca en dos minutos). Nos hemos de cepillar por la mañana, antes de ir a dormir y después de la comida del mediodía.

  5. 5
    Utilizar una técnica de cepillado incorrecta.

    El cepillado debe hacerse con un “movimiento de barrido” vertical de encía a diente (de arriba abajo en dientes superiores y de abajo arriba en los inferiores) con las cerdas a 45 grados de la superficie dentaria. Nunca en dirección horizontal. Se debe cepillar la parte de delante de los dientes que es la más visible, pero igual de importante es cepillarse por dentro y la parte oclusal, por la que masticamos, de forma circular. Cepíllate mirando al espejo.

  6. 6
    No llevar un orden a la hora de cepillarse.

    Empezar por la parte más lejana (los molares del lado derecho) y cepillar toda la arcada por delante, y luego pasar a la parte del paladar y, finalmente, bajar a la otra arcada. No olvidarse el cepillado por dentro de los dientes y el oclusal (zona donde se mastica).

  7. 7
    No cambiar el cepillo.

    Se debe cambiar el cepillo de dientes cada tres meses o cuando estén las cerdas en mal estado, o sea, desgastadas / deformadas.

  8. 8
    Cepillarse enseguida tras ingerir alimentos ácidos.

    Si tomas alimentos ácidos como bebidas energéticas, sodas, zumos… estás atacando el esmalte de tus dientes, pero la saliva lo repara en condiciones normales. Por eso, se recomienda no cepillarse los dientes inmediatamente después y dejar pasar al menos media hora para que la saliva neutralice el ácido.

  9. 9
    No limpiar ni secar el cepillo dental.

    Una vez cepillados los dientes, el cepillo debe limpiarse bajo el chorro de agua, sacudir el exceso de agua y dejarlo secar al aire o bien secarlo (si no es así, la humedad permitirá que se desarrollen hongos o bacterias en el mismo).

  10. 10
    Olvidar cepillarnos la lengua.

    Debemos eliminar las bacterias que se acumulan en la superficie lingual y que son responsables de la halitosis. Tenemos a nuestra disposición limpiadores linguales de plástico que desplazaremos por el dorso lingual eliminando los restos acumulados de placa bacteriana.

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    Forzar el paso de hilo dental y no emplear una técnica adecuada.

    Sostenga el hilo entre ambas manos y deslícelo suavemente por los espacios interdentales hasta que alcance la encía. Entonces se curva el hilo en forma de C (como abrazando el diente) y se introduce unos milímetros por debajo de la encía y se hacen movimientos hacia los lados de cada diente para limpiar la placa bacteriana. Después de emplear el hilo dental debes enjuagarte la boca para eliminar cualquier resto. Se debe utilizar el hilo de seda una vez al día.

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    No utilizar un cepillo interdental del tamaño adecuado para su espacio.

    El cepillo interdental debe pasar justo amoldándose al espacio interdental (sin que pase muy holgado) para que limpie adecuadamente.

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